jueves, 21 de agosto de 2025

Tatiana Pequeno

Dónde están las bombas (selección)

Traducción de Paula Abramo

la caída del cielo

 

imaginemos esta bahía antes de que la colonia

llegara y el agua fuera vasta

mucho antes de su escasez y finura, repite

alguien, imagina el lago inmenso para este

baño y nuestra fundación para el servicio

y la consecuente inmortalización de nuestra

ra

nu

ra

insiste esta persona al llegar al pasaje

imaginen a los indígenas en esta playa casi

inhabitable de limpieza imaginen el salto

antes de la zambullida imaginen dejar una

lanza reposando en el descanso de la caza

imaginen la desnudez permitiendo mirar

todos los incompletos orificios

alguien

pide que se imagine este origen

alguien clama por el conocimiento

(implícito)

en esta actividad de ver—imaginar—

recordar el otro tiempo anterior al trauma

ahora

donde la falta de lenguaje es amalgama de

una anti-imagen sin nosotros sin vastedad

sin visitas al profundo suelo del mar

hoy basura, sí un muro.


a queda do céu

 

 

imaginemos esta baía antes que a colônia

aqui tivesse chegado e a água fosse vasta

bem antes da sua escassez e finura, alguém

repete, imagina o lago imenso para este

banho e a nossa fundação para o serviço

e a consequente imortalização da nossa

ra

nhu

ra

esta pessoa insiste quando na passagem

imaginem os índios nesta praia quase

inabitável de limpeza imaginem o salto

antes do mergulho imaginem deixar uma

lança repousando no descanso da caça

imaginem a nudez permitindo o olhar

para todos os incompletos orifícios

alguém

pede para imaginar esta origem

alguém clama pelo conhecimento

(implícito)

nesta atividade de ver – imaginar –

lembrar o outro tempo anterior ao trauma

agora

onde a falta de linguagem é amálgama de

uma anti-imagem sem nós sem vastidão

sem visita ao profundo chão do mar

hoje lixo, sim um muro. 

 

 

 

carta para alguien después de las protestas

 

Los bárbaros se perfilan contra el cielo por encima de nuestras cabezas. Sólo se oye el latido de mi corazón, el jadeo de los caballos, el gemido del viento, ningún otro sonido. Hemos cruzado los límites del Imperio. No podemos tomar este momento a la ligera.

 

j. m. coetzee. esperando a los bárbaros[1]

 

 

es tórrida la noche en río y la plaza XV

arde sulforada por el extraño torpor

de los normales después de las caballerías

de choque y de la pimienta agria que

trajeron en los barcos de pinos

sal vinagre especias azabache

ahora hierve la noche en río y el centro

está desierto como si a todos

los habitantes los hubieran despedido y una

horda de restos denunciara el adiós

de alguien que se sumerge suicidado en la

inmensidad pútrida de la bahía

es densa la noche en río y los barrios

de los suburbios duermen como aves

mortecinas ya no migrantes

no hay ninguna luz chiquita tan

sólo un hombre en harapos

que dice que tiene una palabra importante

que compartir aunque

nadie aquí pueda escucharlo.

[1] Traducción al español de Concha Manella y Luis Martínez Victorio.

carta para alguém depois dos protestos

 

 

“Os bárbaros ficam silhuetados contra o céu acima de nós. Há o bater de meu coração, o ofegar dos cavalos, o gemido do vento e nenhum outro som. Atravessamos os limites do Império. Não é um momento para arriscar nada.”


j.m. coetzee. à espera dos bárbaros.

 

 

é quente a noite no rio e a praça xv

arde sulforada pelo estranho torpor

dos normais depois das cavalarias

de choque e da pimenta azeda que

trouxeram nos barcos dos pinheiros

sal vinagre especiarias azeviche

agora ferve a noite no rio e o centro

está vazio como se os habitantes 

todos tivessem sido demitidos e uma

horda de restos denunciasse o adeus

de alguém mergulhando suicidado na

imensidão apodrecida da baía

é densa a noite no rio e os bairros

dos subúrbios dormem como aves

amortecidas não mais migrantes

não há pequenina luz nenhuma a

penas um homem em farrapos

que diz ter uma palavra importante

a ser compartilhada embora 

ninguém aqui possa ouvi-lo.

 

 

 

cat people

 

para margarida vale de gato 

 

no sé mucho del nacimiento de los humanos

por mucho tiempo creí que me gustaría ser madre pero

decliné la invitación debido a siete motivos

sé no obstante un poco de la gestación de los gatos

de la ética de las felinas preñadas en hogares temporales

y de los humanos que las acogen en situación de riesgo

a veces ofreciéndoles un pedazo de cuarto vacío.

sé que las crías de gato nacen con uñas y 

gritando después de que se instala su primera hambre

las uñas son muy filosas y nunca entendí cómo

no mutilan las vísceras de sus madres por dentro.

la prole nace con los ojos pegados y sucios

y un día de pronto los abre subrepticiamente

dejando a sus madres la tarea de la limpieza.

los gatos se vuelven fácilmente hermanos unos de otros

y aman de un modo extraño siempre mordiendo

y es entonces cuando se separan con cierto dolor de su

madre dispuesta —si no la castran— a otra cruza

las crías saben después de nacer que no pueden

usar las uñas contra sus madres

las cuidan siempre de los rasguños finos

llorando para siempre el maternar imposible

de un plato en el que poco a poco se seca leche derramada.


cat people

 

para margarida vale de gato

 

não sei muito a respeito do nascimento de humanos
por muito tempo achei que gostaria de ser mãe mas
declinei do convite por conta de sete motivos
sei entretanto um pouco sobre a gestação dos gatos
da ética das felinas prenhas em lares temporários
e dos humanos que as acolhem em situação de risco
às vezes oferecendo um pedaço de cômodo vazio.
sei que os filhotes de gato nascem com unhas e
gritando depois da instalação da primeira fome
as unhas são muito afiadas e nunca entendi como
não mutilam as vísceras das mães por dentro.
a prole nasce com os olhos colados e sujos
e um dia de repente os abrem sorrateiramente
deixando para as mães a tarefa da limpeza.
os gatos tornam-se facilmente irmãos de outros
e amam de um modo estranho sempre mordendo
e nesta altura separam-se com alguma dor da
mãe disposta - se não for castrada - a outra cruza
os filhotes sabem depois de nascidos que não podem
usar com as mães as suas unhas
poupam-nas sempre dos arranhados finos
chorando para sempre a maternagem impossível
de um pires que seca aos poucos o leite derramado
.

  

 

 

 

el color de la piel

 

era alto como el rumor de las voces

en el cuarto de al lado

las manos siempre suspendidas

en el corazón

una experiencia negra

la de mi padre mulato cafuzo mameluco

geográficamente perdido o aniquilado

y a mí no me contaron esta otra historia

de brasil

 

un día llevaron suavizante

me lo vaciaron atrás en el pelo

negociaron mi silencio

y supe después que el gesto

de violencia

dejaría en mí una firma

junté a mis padres y me fui

me quedó un permanente de

muchos años

amonio vivo entre los dientes

ese rumor de los muertos

de la locura abierta de las demencias

eran todos los pelos deshaciéndose

el fin encontrando un sí

las firmas sobre mi temperamento

escribieron un camino minado de

razas

yo mujer que tampoco puede ser loca

(siempre tratan de coronarme)

mi padre fue como una pared de hortensias

experiencia negra de la múltiple

firma

después de tatuarme el paraíso en el puño

y lograr un techo aquí

sé que la muerte me ronda desde hace mucho tiempo

y le muestro mis dientes de amonio

mi cuerpo grande cortado por tintas que

nunca han pactado con la blancura de las verdades

ni con los neutros

la muerte me acecha todos los días en mi sueño

y yo despierto y digo

tengo un día más para contar la historia de los suburbios

voy a escribir para descansar de la vigilia

en algún futuro la poesía hablará

el cemento del muro será campo

y la palabra hortensia o planta fuerte

al fin me vengará de todas las bombas.


a cor da pele

 

era alto como o rumor das vozes
no quarto ao lado
as mãos sempre suspensas
ao coração
uma experiência negra 
do meu pai mulato cafuzo mameluco
geograficamente perdido ou aniquilado
e não me contaram esta outra história
do brasil

um dia levaram amaciante
despejaram atrás no meu cabelo
negociaram meu silêncio
e soube depois que o gesto
da violência
faria uma assinatura em mim

juntei meus pais e parti
restou uma química de
muitos anos
amônia viva entre os dentes
aquele rumor dos mortos
da loucura aberta das afrenias
eram todos os pelos se desfazendo
o fim encontrando um sim

as assinaturas sobre o meu temperamento
escreveram um caminho minado de
raças
eu mulher que também não pode ser louca
(sempre tentam me coroar)
o pai foi como uma parede de hortênsias
experiência negra de múltipla
assinatura
depois que tatuei o paraíso no punho
e vinguei um pouso aqui

sei que a morte me ronda há muito tempo
e para ela mostro os dentes de amônia
o corpo grande talhado de tintas que
nunca pactuaram com a brancura das verdades
nem com os neutros
ela me espreita todos os dias no meu sono
eu acordo e digo
tenho mais um dia para contar a história dos subúrbios
vou escrever para descansar da vigília
em algum futuro a poesia falará
o cimento do muro será mato
e a palavra hortênsia ou planta forte
enfim me vingará de todas as bombas.

  

 

 

el asesinato de marielle franco

 

cómo se borra un cuerpo después

de que corrió en él el vino de tantas

frutas gordas y suculentas

sostienes las manos de la vida

y en ella hay respiración timbre

la pisada de un búfalo

un hálito nacido en las raíces

el viento que golpea la arena de la piel

ves los pelos erizados

te estremeces incluso

y de repente otro soplo

muerde

donde todo sangra

cómo es que puede

el morir ser tan doloroso

o pacífico

cómo es que puede

el morir a veces

ser tan lento

cómo se borra un cuerpo después

después de que la piel que tenemos

sea tan consoladora

quédate un poco más

podrías haber dicho

pero el vino por dentro ardía

y aunque quedara el cuerpo 

el eslabón de ser un animal

ya se había deshecho

toda la viscosidad vertida

al grado de nunca más

poderse recoger

cómo es que puede

un cuerpo entero

romperse

nosotros tendiendo una mano

que acaba aún más en el vacío

nosotros también un cuerpo

esperando al tuyo roto

cómo es que puede

un cuerpo entero

desaparecer

incluso desmembrado

siempre puede o debe

el desencanto admitirse

morir como dormir

entre las ruinas

las bombas

perder

soplo sangre aire

barco y manos

atracados pero

pendiendo

de los filamentos del espacio

la mano última que saluda

sabe porque duele

lo imposible

no puede más.


o assassinato de marielle franco

 

como apaga um corpo depois
de correr nele o vinho de tanta
fruta gorda e suculenta
você segura nas mãos da vida
e nela há respiração timbre
a pisada de um búfalo
um fôlego vindo das raízes
o vento que bate na areia da pele
você vê os pelos eriçados 
você inclusive se arrepia
e de repente um outro sopro
morde
onde tudo sangra
como que pode
morrer ser tão doloroso
ou pacífico
como que pode
morrer às vezes
ser tão lento
como apaga um corpo depois
depois da pele que temos
ser tão consoladora
fica um pouco mais
poderia ter dito
mas o vinho por dentro ardia
e mesmo que o corpo ficasse
o elo de ser um animal
já tinha se desfeito
o visgo inteiro vazado
a ponto de nunca mais
poder ser recolhido
como que pode
um corpo inteiro
quebrado
a gente estendendo a mão
que fica mais no vazio
a gente também um corpo
esperando o seu quebrado
como que pode
um corpo inteiro
sumir
mesmo desmembrado
sempre pode ou deve
o desencanto ser admitido
morrer como adormecer
entre as ruínas

as bombas
perder
sopro sangue ar
barco e mãos
atracados mas
pendentes
nos filamentos do espaço
a mão última que acena
sabe porque dói
o impossível 

não pode mais. 

 

 

  Tatiana Pequeno, autora de "Onde estão as bombas" Foto: Leo Martins / Agência O Globo

 Tatiana Pequeno / Foto: Leo Martins, Agência O Globo


Tatiana Pequeno es escritora, profesora y psicoanalista. Nació en el suburbio de Rio de Janeiro en 1979. Es doctora en Letras por la Universidade Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) y profesora del Programa de Posgrado en Estudios de Literatura del Instituto de Letras de la Universidade Federal Fluminense (UFF). Ha escrito diversos ensayos y textos críticos sobre literatura, feminismos y psicoanálisis. Es autora de los libros de poesía Réplica das urtigas (2009), Aceno (2014), Onde estão as bombas (2019), Tocar o terror (2022) y Teoria da Ressecção (2023). Ha sido semifinalista del premio Oceanos. 


Descarga aquí el fanzine:

 

jueves, 26 de junio de 2025

Paloma Chen 陈聪慧 INVOCACIÓN A LAS MAYORÍAS SILENCIOSAS 呼唤无言的大多数 (selección)


San Fernando, 33

If we’re gonna suffer,
 we gotta do it over good food. Chrysanthemum Tran

Mis padres tienen un restaurante
desde hace más de veinte años
pero por algún motivo
(que yo diría que es étnico-racial)
 
nunca ha sido considerado
auténtico comercio local.
¿De dónde eres?
De calle San Fernando
 
número treinta y tres.
¿Dónde te puedo encontrar?
En la calle San Fernando
número treinta y tres. 

Si eres cliente te daremos la razón
aunque no la tengas.
Me encontrarás
bebiendo a horas intempestivas

terminando los deberes
fingiendo que no entiendo
comentarios de blanco europeo
y poniendo acento halagador.

Me encontrarás viendo las noticias 
de un país que no es el mío
porque ningún país es el mío
Me encontrarás haciéndole un mensaje

a mi padre y comiéndome la ración de
pollo al limón que hemos hecho de más
porque alguien nos ha dicho
en una broma telefónica

que lo quería para llevar.
El secreto de esta receta tan popular
es Fanta y lágrimas
de trabajador migrante oriental.

Papá, mamá,
no quiero irme a China,
quiero quedarme en Chinatown,
he crecido en un chino

y no me quiero marchar
entre la nada y la pena
elijo la nada.
Papá, mamá,

no quiero perder mi casa,
no soporto esta soledad,
hay blancos haciendo
yoga en cada parque

siguiendo los vídeos de Xuan Lan.
No diré nada malo de Xuan Lan,
porque Xuan Lan es compañera
vinyasa con respiración e

identidad fluida
es yogui francesa
y mujer y asiática y occidental,
y yo también veo sus clases en mi casa.

Ya solo tengo una casa porque
mis padres acaban de traspasar
el negocio. El viejo Chinatown
ahora se llama House of Dragon,

los laowai dicen que
la carta es más auténtica
solo porque ya no hay
menú del día a siete cincuenta.

En el fondo, les da igual:
haya un wok, un asiático, sushi,
un gimnasio, meditación
o tantra sexual, mientras

a falta de viaje mochilero
pagado por papá y mamá,
puedan en directos e
instastories fardar.

Pero de algún modo
sí que es verdad que
calle San Fernando
número treinta y tres

sigue siendo de algún modo
mi hogar.
Porque en esas
miles de llamadas recibidas

a lo largo de estas décadas
ha habido traducciones varias
malentendidos muchos
reproches constantes a Movistar

melancolía en salsa de ostras
sabrosos dim sum
de agria y dulce
felicidad.  























viernes, 7 de marzo de 2025

Wilson Alves-Bezerra / Paubrasilia Alucinata historia natural de mi patria

Paubrasilia Alucinata
historia natural de mi patria
(selección)
Wilson Alves-Bezerra

Traducción: Jesús Montoya




La poética del trueque

Hagamos las cuentas, milongas, trueques y después, ocultos, hagamos nuestras sepulturas. Hagamos de cuenta, hagamos una grieta, en las sombras, pongámosle apodo a los próceres, no dolerá, sabemos que no, es así, fue así y así será. Cambiaremos las moscas de la carroña, cambiaremos los trajes y los colores de las corbatas, apenas, y las nuevas larvas se complacerán por decir: hagamos las cuentas, de cuenta, hagamos cambalaches y, a lo ancho, hagamos lo de siempre. Alianzas atávicas, ligas de futbol society caimanero, han de compartir la carroña en partes proporcionales. Un discurso sordo para la televisión sin espectadores; una banderita infantil que no convence a quien la agita, pero que se ve bonita en la publicidad patronal, como la portada cipaya de la revista agitada en el discurso de izquierda. En el más banal de los intervalos, pase de coca en el culo, como siempre se hace; los recursos no declarados para las campañas y los puños cerrados el fin de semana, lamiendo a los camaradas. Cada uno ha de ver que todo permanece igual a sí mismo, cordiales los abrazos al azar, entre los cadáveres, calientes, aún sonrientes, en los sótanos de las favelas. Ningún cuerpo fue eximido: todos votaron; ningún miserable o negro fue olvidado, todos abrazados, algunos, incluso, elegidos y fotografiados para la nueva película de miedo y horror: Paubrasilia Alucinata.


Eshú entre las chozas

Ibirapiranga, Ibirapitanga, Ibirapitá, Orabutã, Arabutã son nombres de indio de un palo que ya no existe. Un indio no es de las Indias, no es un animalito, no es un juguete, no es un esclavo, un indio es un indio es un indio. ¿Quien quiere un país acepta uno cualquiera y le basta tener nombre vegetal? Un extranjero es un indio. Al margen de las cordialidades, un hombre se yergue delante de una mujer con sus pinturas y sus partes. Un indio es un hombre es una mujer con un rotundo no. El Curandero mastica la savia, lívido; el Curandero necesitará de sus rituales; el cantante necesitará de su canto; la música que entona necesitará de otra música, porque Eshú se alzó atemorizado con prédicas de desobediencia civil, para hacer caer los discursos y los trazos de la cara, y que nadie más sea extirpado en la tierra con nombre de árbol. Ibirapitanga, Ibirapitá, Orabutã, Arabutã son los nombres de esta rama cortada. Indio sitiado por carreteras, acosado por palabras. Tiene piedras, tiene lanzas, tiene venenos, tiene hierbas. Corren cuitas, lianas, telas, antiguas monedas. No son indiecitos, no son indiezotes, ni uno ni dos ni día. Eshú ha hablado, está atado a la choza mientras se arma el escándalo. Su grito ha sido escuchado.


Réquiem a la Amazonia

Para cantar vuestras crisis, traje cisnes, traje indios, odaliscas y un jarro. Observé el conjunto abismado, un difunto carcajeo plácido, palacio adentro. Su boca era cloaca, no anteojos de sangre-partidos de Allende. Discursaba. Un ministro cae, otro ministro sale, un ministro apesta. En las calles nadie se mueve. Un gorrioncito entre labio y labia de acusado. Ni un pio. Cisnes indecisos en el espejo de agua picotean profundas plumas de titanio. El presidente indignado desfilaba en su podio: alas derretidas, entrañas devoradas, apenas exudaba. Duro ultrajaba huesos polvorientos. Hasta que. A pesar de. Se vio todo por la grieta escudera de la guardia, entre bala y bala. Plantas nordestinas al Parlamento se frotaban. Incontenible muchacha inundándose en llamas. Gritos, gases, golpazos. La muchacha inflamable. Millones de bocas bajo el hormigón de Brasília. Con tino, con desatino. Hay indios y negros soterrados bajo un sol inmenso.



Para Marielle Franco

Vivimos una democracia, todo el mundo sabe, donde aviones solo caen por accidente o voluntad divina, de repente, en el momento exacto, matando enemigos. Una democracia en la que lamentamos, verdaderamente, que sean asesinadas concejalas, opuestas a las intervenciones necesarias, ya bien explicadas en el semanario dominical. Nuestra democracia, se sabe, es propia del estado de derecho, en que el zurdo se calla porque dios padre no habla con laico estado alguno, chusma, chasquido. En la democracia, manda quien puede, obedece quien tiene el culo presto. En ella todos somos iguales, padres e hijos, pero las madres arrullan sus preferidos. Si no te esforzaste por ser un buen muchacho, te quitaremos el mercado y el cariño, y en el exilio te dejaremos, desnudo, frente a las pirañas del colegio elitista. Somos el motor de tu ejercicio, martirio de libre concurrencia, pacientes inversiones hacen nuestras virtudes mayores. El país está lleno, incluso siendo demócrata; haremos un pacto y tal vez no entres de primero en la lista. En esta nueva fase, en que cambiamos gato por liebre, privilegiamos turistas; vamos a probar nuevos gases y a ofrecer nuevos aires, a profesores, putas y activistas. El nacimiento de mitos será el ocaso de la guerra, en esta tierra, donde haremos campos de concentración a venezolanos bolivarianos chavistas, indecentes artistas, universitarios confusos y demás ignorantes. Es la democracia.



La canción del exilio

Mi tierra tiene palmeras donde orina Jucá. Las leyes que alguna vez existieron no funcionan más por allá. Mi tierra tiene panes de azúcar para el turista fotografiar; negras bonitas para comer, golpear, matar. Mi tierra tiene mayordomos, clanes, clubs de tiro, linajes; y cada noche, de lunes a domingo, se juega a policía y ladrón. Mi tierra tiene palmeras y ya casi militares. Que Zeus no me permita sufrir en las mazmorras de la FEBEM, del DP o del JECRIM. En una tierra así de grande, con tanta naturaleza y tan poca historia, ¿por qué falta la memoria para preguntar quién dispara? Mi tierra tiene cocos, tiene huecos, tiene culos y parrandas; mi tierra no tiene negros, solo morenos y mulatas, todo el orgullo de la comunidad. Y para los machos de verdad: vaselina y culos infantiles. Mi tierra no tiene libros, pero tiene cirios; no tiene lectores, pero tiene amos –de traje no siempre bien cortado– que cargan biblias sin conmoción. Mi tierra tiene milicos, tiene al Mito, tiene a Michel, tiene a Pezão. Mi tierra tiene tortura, atentados a la cultura y crimen estatal. Constitución no necesita, Carmen Lucia con convicción todo autoriza. Mi tierra sí tiene dueño, tiene cargas de tortura, desobediencia y esclavitud. Al anochecer, pienso y me rasgo entero al preguntar: ¿para qué tanta palmera, tanta amazonia, tanta estupidez, si todo acaba en Jucá?



Ahora

¿Y ahora? Que ya quemamos a la bruja y empalamos al anticristo. ¿Y ahora? Que cerramos las exposiciones de arte que tienen nalgas y pitos. ¿Y ahora? Que acabamos con las becas de investigación que no son sobre tecnología. ¿Y ahora? Que cerramos los ministerios más inútiles y las oportunidades de empleo. ¿Y ahora? Que el ejército está en la favela y limpia las calles con la policía. ¿Y ahora? Que se protege a la escuela de la historia, de la filosofía y de otras doctrinas. ¿Y ahora? Que los derechos tienen sus días contados, y que solo nosotros, derechos, los tenemos asegurados. ¿Y ahora? Que un grupo de jueces, promotores, temerosos de dios y convictos, cuidan de nosotros. ¿Y ahora mismo, que las leyes de trabajo son flexibles y el empresario puede regatear? ¿Y ahora? Que solo la meritocracia de las familias pudientes tiende a triunfar. ¿Y ahora, que los sindicatos, sin impuestos obligatorios, han de permanecer sin pan? ¿Y ahora? Que hay más orden, más justicia y más familias. ¿Y ahora? Que los procesos que interesan, rápido han de andar. ¿Y ahora? Que el país se moderniza y el comunismo no tiene espacio en la vida nacional. ¿Y ahora? Que las noticias solo son buenas y avanzamos como nunca. ¿Y ahora? Que los aviones están más limpios y los aeropuertos más airados. Y ahora, que es para nosotros y solamente para nosotros este país, ¿y ahora?



La minimonarca

Dijo la rectora, ave de mal augurio y cantora, en el intenso ahora de la floresta central: desocupemos la rectoría de los estudiantes invasores, sin disparar un solo tiro, sin una gota de sangre. Entonces se rascó la barriga y voló a Portugal. Y el cuervo dijo: nunca más. Dijo también la avis rara, el auditor será el oído de mi gestión. Como máxima autoridad, no habrá un solo pensamiento o proyecto que no pase por su criba, por su huevo, por su pico, que no se restriegue en la jeta del funcionario, en los términos acordados y firma la presente para su magnífica incomprensión. Y el cuervo le dijo: nunca más. Y la urraca preñada grazna cuando el restaurante invade, y disfrazada de Tía Benta abraza y babea a los animales –relincha el mussolini caipira subtropical. Desvanecida la fiesta, la gallineta zarandea: páguese el doble para comer de este arroz, todo en nombre de mi fundación, o no se coma nada más. Y el cuervo dijo: nunca más. La mora manca se exalta, impreca entre pronombres, urra por la paz en la plaza y cierra la reunión. Después grita fuerte, en nombre de dios, en nombre de la muerte, la policía rejuvenecerá el gueto y ofrecerá paz: para prevalecer la democracia en mi universidad federal, dios nos libre del mal, solo entrarán blancos y rubios de elevada moral. Y el cuervo dijo: Brasil, nunca más.



Estafa de excepción

Yo te amo y entonces parto. Yo te amo y entonces grito. Yo solo gozo en el exilio. Que, de rodillas en el maíz, pato desinfla, gallo afina, pinocho menea y gepettea gallina que no pica lombriz. Mi píldora galopa la lengua aturdida, no le cae rocío; a la flor de nuestras bocas le brotan purulentos huevos transnacionales. Mi bossa se embola, nada lírica se embrolla Alicia. Yo te amo y no permanezco, grito y no descanso. El soplo manso de mi cuerno, cabalgado por la circunstancia, ansia de un afligido. Yo paso, y juro que paso, hondo corriendo y lento. Yo te amo y no pico ni el queso y me coagulo. Su beso que no lamo hace tiempo. Allá viene de nuevo el machete purulento del sistema financiero. En un trueque las manos se abren, piensas, no chupo ni grillo y su olor no recuerdo. Que, con la ley de matanza, nos dan vara y el novillo cobarde no se mueve. Que, con la ley de la bragueta, quien tiene miedo tiene culo. Que, con la ley del I love you, el banco ofrece tarjetas y tasas amplias como anos de cobras. Que, con la ley de jubilación, es mejor morir a la orilla de un hueso que estar en la fila de negaciones. Que, con la ley de la ciencia, la tierra es plana y quien tiene nalgas que las defienda. Que el estado no. Hoy el estado no. Quien no tiene lo suyo, ¿qué hará?, ¿qué haremos?, ¿un poema más?, ¿un retroceso más?, ¿otro escalofrío?, ¿prefieres ser un obtuso vivo, que una Marielle muerta?, ¿tener un nazi a cuestas sin padre ni madre ni clan ni prensa que te defienda? La ley necesita de un pueblo como el periódico necesita de unas nalgas. Frente a la profunda y vana cólera, otro huevo purulento pasa y se la clava.




Me voy

Me voy para la Antártida, allá no soy amigo de nadie. Emputada con toda mierda, quiero cambiar de persona, de color, de sexo y de país. No vivo bien con mis cuadriles que crujen y no aguantan la presión interna y bruta del internacional producto. De continuar siendo negra pobre puta, no seré la ministra de igualdad racial, porque la que me antecedía, mansa y avergonzada salió, después de indignada pedir tener el salario más alto del país. Me haré un clareamiento artificial y me iré a Portugal, allá seré amiga de Cavaco, donde el brasileño burro cree que es hablante nativo, vomita odio de clase del Tejo hasta Coímbra, y aún es capaz de elogiar lo que criticaba aquí. Me voy, catire, que aquí ni el chapulín colorado me escucha si hablo de justicia social. Harto estoy de tener patrón y bozal, de ser el negro gozón, el que invade el edificio y no trabaja, el que vive del mercado del gobierno y de navajas, de ser, en fin, el que no acabó en nada: un negro más del montón. Este pobre soneto remiendo y me voy yendo del gueto a Canadá, zambo así, tal cual, con turbante voy a andar, seré un taxista parlante que no defiende la pena capital. Con algo de suerte, no me echarán la culpa. Aquí no vivo bien, me voy, me largo de aquí.



Deliberaciones

Quiero un palo todoterreno, mientras camino por los jardines de la presidencia y tropiezo con esqueletos de hipopótamos envueltos en miedo y mierda ancestral. Cuerpos de Geisel, cuerpos de Strossner, cuerpos de Figueiredo, cuerpos de Ustra, cuerpos de Fleury. ¿El palo es para preguntarnos, de ahora en adelante, qué haremos? El esqueleto de Dante me pide no decaer. Camino por el campo progresista de las ciruelas cagadas por el científico social ambiguo que, impasible, analiza y conjetura mientras un banquero sangra, con el pie arrancado, en un río caudaloso del norte de Pará. El caudal de mercurio, aluminio y metales pesados en la loma de mi concepción. Las contradicciones se crispan e intercambian los secretos de las puertas al son impasible de las paredes blanquecinas del cementerio municipal. Viene progresiva la ola del  pasado que mata la vegetación y es grueso el lodo que pincela los frutos. El ritmo disoluto de los debates. La velocidad atávica de los mataderos. Prisiones sin pruebas. Ejecuciones. El sol murió para todos y subyace la convicción de los peces y yo tengo un palo todoterreno, y todo el consenso claudicó. Ante la saña sonora de mi amigo que nos incita a discutir siete horas al hilo en una red social, yo repito: ¿qué haremos ahora? En los campos de conflictos, entre trincheras, la tonta tierra que recibe granos, semillas y brotes, las manos suaves de miedo, un secreto que nos perfora. Ha de nacernos un junco, un pino, un nuevo palo de Brasil.



Makunaimã

Ah, qué pereza –dijo el héroe de nuestra gente, el poeta pingón de Brasil. Allá viene el milico, apretando el culito, haciendo cara de bravo. Allá vienen los periodistas, como la virgen de Iracema, zarandeados en la jaula. Allá viene la bala perdida, distraída, la que nadie disparó. Allá viene la perra solitaria, oliendo la mierda hedionda de la explanada de Brasília. ¿Y luego? Luego no viene nadie más: apenas el poeta en cueros, descascarando una banana, detrás de la caravana, apreciando el campo inmenso, parando en medio del verso y declarando con solemnidad: ¡qué puta flojera! Un artista, un aedo, un heraldo en la fosa común del altiplano militar, ¿dónde va a meter la punta de su poderosa cucharada? ¿Quién quiere a un poeta en la tierra del periódico sin pauta, en el país sin libros? ¿Quién le dará abrigo en el lugar donde el cine solo el evangelio exhibe?¿Dónde las librerías que apenas cheques sin fondo reciben?¿Quién escogió al presidente por Whatsapp, más tarde que temprano, asociará la bosta al rastro de su orificio anal?¿O va a culpar a la nueva señora de limpieza y al hedor procesar? En el país sin verso y sin rima, el poeta calato analiza la crin, y luego marcha a la policía para informar que no deberían nutrir más al militar. El poeta limpia la mierda y recoge el arnés, pero luego le proponen hacer lo mismo, por los magistrados también. Entonces el poeta se sienta y bosteza. Benéfica es la tarde e inmensa la pereza en la patria que huele a nostalgia de todo.



¿Y para qué poetas?

El poeta se extiende en el libro y el libro se llama O Pau do Brasil. Elemento nocivo, repulsivo, de cañería, comunista, poeta escupitajo, de garganta roja, inmunda, de las honduras de la literatura. El poeta que se explaya en la llama de la escritura, en el sarcófago de las librerías acabadas; él no se salva de la oreja hedionda de otro poeta que lo valida, él, que no se apuesta por ningún premio o manifiesto: el poeta es un resto –flotando en la manteca del capitalismo. En la arruga sebosa del cinismo, un poeta trama con otro una batalla contra el fascismo, una antología, un encuentro, un recital, una bacanal de palabras que no saldrán en televisión. ¿Quién lo lee? Hay rastros de sus versos en el vertedero, aquellos que nadie leía: residuos. Principio de esperanza de la utopía barbuda, como la barriga rotunda del luciferino –¿cuándo vendrá? Y aquellos viejos poemas de Maiakovski, ¿qué decir? En torno a los poetas, marcharán a la tormenta. Hay una jauría de píldoras fuertes navegando en un mar de cabellos prematuramente blancos. Ismálias al borde de los edificios, una lengua hilada en cada mueca, una imagen en cada callejón, un soldado en el gueto, un amigo en la fosa, una memoria insepulta. Hay una pila de procesos judiciales empodrecidos, de la que todos los poetas sienten vértigo frente a la tempestad que avanza.





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* Wilson Alves-Bezerra. Es poeta, traductor, crítico literario y profesor de literatura en Brasil. Tiene libros de poesía publicados en Portugal, Chile, El Salvador y Colombia. Ha publicado también los ensayos Reverberaciones de la frontera en Horacio Quiroga (ensayo, Más Quiroga, 2021) y Nuevos Papeles Íntimos. Cartas inéditas de Horacio Quiroga (Más Quiroga, 2022). En Inglaterra publicó una biografía de Horacio Quiroga: A narrative biography of Horacio Quiroga, the Lone Anarchist (Cambridge Scholars, 2023). Ha traducido al portugués a autores hispanoamericanos como Horacio Quiroga, Luis Gusmán, Sergio Bizzio y Alfonsina Storni (con apoyo de la Beca Looren / Fundación Pro Helvetia). Se dedica, además, a la escritura y al estudio de las literaturas escritas con mezclas lingüísticas, como el portuñol, el spanglish etc. Los poemas presentados son del libro Paubrasilia Alucinata historia natural de mi patria de ediciones Hanan Harawi; Perú 2024. La traducción fue realizada por Jesús Montoya.












 

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